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CEPILLOS DENTALES. TÉCNICAS
DE CEPILLADO

El cepillo dental es el instrumento que utilizamos para limpiar, mediante barrido o arrastre, los restos de alimento y la placa adherida a los dientes.
Pueden tener diseños diferentes, pero su forma y sus elementos son comunes a todos ellos.
El cepillo usual consta de un mango, un tallo estrecho y una cabeza provista de filamentos formando penachos. Estos suelen ser de fibra sintética de nylon.
La textura de sus filamentos es lo que diferencia un tipo de cepillo de otro. Si son suaves tendremos un tipo de cepillo blando y, a medida que va aumentando su firmeza, tendremos cepillos medianos o duros.
Podemos encontrar, por tanto, diferentes tipos de cepillos dentales que se van a diferenciar, fundamentalmente, por la textura y disposición de sus filamentos. Los más comunes son:
• Cepillos infantiles. Tienen la cabeza más pequeña, fibras suaves, penachos no espaciados y mangos largos.
Cepillos postoperatorios. Para después de una extracción difícil o de una cirugía periodontal. Son de fibras muy suaves y penachos no espaciados.
• Cepillos periodontales. Tienen textura suave y penachos separados para los espacios interdentales. Para personas con enfermedad periodontal o piorrea.
• Cepillos para ortodoncia fija. Tienen tres hileras de penachos, siendo la central mas corta.
• Cepillos extraorales para prótesis removibles. Son de mayor tamaño que los normales y sirven para cepillar las prótesis fuera de la boca.
• Cepillos eléctricos. Son similares en cuanto a la capacidad para remover la placa, aunque al tener una cabeza más pequeña pueden llegar mejor a zonas poco accesibles. Están indicados en personas con poca habilidad para la higiene, personas poco motivadas, en discapacitados físicos o psíquicos y en mayores.

Cada persona deberá consultar con su odontólogo acerca del cepillo que más convenga a sus características y si este debe ser mas o menos duro.

USO DEL CEPILLO DENTAL
El cepillado de dientes es una práctica de uso habitual y diaria que deberíamos hacer después de las tres comidas principales del día, aunque a veces, por motivos laborales, viajes, etc. es difícil poderlo hacer al mediodía. Esto no tendrá mayor importancia si realizamos un buen cepillado por la mañana y especialmente por la noche, pues en las horas de sueño es cuando las defensas están mas bajas y somos sensiblemente más vulnerables a las caries.
La eficacia limpiadora del cepillo suele durar entre tres y seis meses. No debemos prolongar mucho más su vida útil, puesto que se deshilacha y pierde completamente su poder de arrastre y limpieza.
El cepillo es un instrumento personal e intransferible, ya que puede ser un mecanismo indirecto de transmisión de infecciones.


TÉCNICAS DE CEPILLADO
Lo importante de un buen cepillado no radica en el tiempo que dediquemos a realizarlo sino en la eficacia que consigamos, mediante una buena técnica.
Hay personas que se cepillan cinco o seis veces al día, otras que prolongan el tiempo de cepillado excesivamente y, en muchas ocasiones, ni uno ni otros consiguen realizar un cepillado eficaz porque lo realizan de forma mecánica y automática sin ser conscientes de las superficies dentales que están limpiando.
Es muy frecuente que nos acostumbremos a cepillarnos mas un lado que otro de los dientes y que tengamos, por tanto, unos cuantos dientes limpísimos y otros completamente cubiertos de placa, o bien, que la cara más superficial esté brillante y el cuello, cercano a la encía, tenga placa adherida.
Por tanto lo primero que debemos tener en cuenta al cepillarnos los dientes es que hay que limpiar todos las superficies de cada uno de los dientes. Para ellos debemos recordar que nuestros dientes tienen una cara externa, la que vemos al abrir la boca, una cara de masticación y una cara interna, que da a la lengua y al interior de la boca.
Conscientes de esto podemos empezar nuestro cepillado por la cara externa, derecha, izquierda y centro.
Continuamos por la cara de masticación y terminamos en las caras internas superiores e inferiores derecha e izquierda, que son las más difíciles.
La forma en que debemos mover el cepillo ha sido y es motivo de controversia permanente.
Unos dicen que en movimiento de vaivén de atrás hacia delante, otros que de arriba abajo o combinando ambos.
Describiré varias técnicas o métodos para hacernos idea de cada uno de ellos. Podemos adoptar la que más nos guste o nos convenga e incluso combinarlas a nuestro gusto teniendo en cuenta que lo más importante de todo es conseguir una limpieza eficaz de cada una de nuestras superficies dentales:
• Método de fregado. Colocamos las fibras en un ángulo de 90º sobre los dientes. Realizamos movimientos repetidos de vaivén, es decir de atrás hacia delante y viceversa.
• Método de giro. Fibras paralelas al eje del diente, contra la encía. Se hace presión lateral y se gira el cepillo hacia la cara de masticación.
• Bass modificado. Fibras en ángulo de 45º, metiéndose ligeramente en la encía. Realizar un movimiento de vaivén y luego combinarlo con el método de giro, es decir girar el cepillo hacia la cara de masticación.
• Método Fones. Movimientos circulares con las fibras perpendiculares y ligera presión contra las encías y dientes.




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