VOLVER A MENU NOTICIAS |
|
¿Por qué Sr. Presidente?
Quizás seamos un poco duros de entendederas, pero no acabamos de comprender por qué tantas prisas en aprobar los nuevos estatutos del Colegio por la puerta de atrás y sin que el 90% de los colegiados hayan tenido conocimiento del mismo. Después de esperar más de 50 años para su redacción, se aprueban casi de tapadillo en una Asamblea Extraordinaria convocada un viernes 16 de julio a las 3,30 de la tarde, con el éxito de afluencia que podía esperarse. Descontando los miembros de la Junta de Gobierno y cargos del Colegio creo que sumábamos 5 o 6 asistentes. Todo un espectáculo ver el salón de actos del Colegio completamente vacío para aprobar el documento más importante de cuantos han pasado por esa sala en medio siglo. La ley de leyes que regirá las pautas de las futuras Juntas de Gobierno y nos afectará de manera muy directa a todos los colegiados, así como al funcionamiento de nuestras clínicas y de nuestro trabajo.
Y volvemos a preguntarnos ¿Por qué una Asamblea tan importante se convoca en un día en el que se tiene garantizada la ausencia total de colegiados? No habría sido mucho mejor para todos retrasarla unos meses y abrir un periodo de reflexión, de consultas, de debates, de información exhaustiva sobre el contenido del estatuto. No habría sido mucho más democrático, Sr. Presidente, recurrir al dialogo entre los diferentes colectivos de dentistas, entre las asociaciones y grupos de opinión para haber analizado en profundidad el tema, haber podido limar pequeñas diferencias y, finalmente, someter a una votación autentica los puntos más polémicos del texto. No habría sido mucho más práctico, eficaz y económico haber dedicado un número de la revista del Colegio, o parte de él, a exponer y divulgar el texto íntegro del proyecto de estatuto, en vez de enviarlo en un CD, dentro de una carta que muchos ni siquiera recibieron y que la mayoría no llegaron ni a entrar en su contenido.
La información y el diálogo son la base de una buena práctica democrática y no habría perjudicado a nadie retrasar unos meses la Asamblea para que todos los colegiados pudieran enterarse y comprender lo que se ha aprobado prácticamente a sus espaldas.
Un estatuto que, como he dicho, va a afectar y mucho, a todos los dentistas en su quehacer diario, puesto que convierte al Colegio en un inspector más de nuestras clínicas. Por si no tuviéramos bastante con las inspecciones de hacienda, de sanidad o de trabajo, resulta que ahora el Colegio va a poder, también, cerrar nuestra clínica por lo que se considere una falta grave en este nuevo reglamento. En lugar de defendernos como colegiados, el Colegio se convierte en un nuevo fiscalizador para añadir a la larga lista.
Un estatuto que pretende decirnos cuando es justo o no el sueldo de un dentista asalariado, cuando sabemos que el Colegio no tiene competencias en materia laboral.
Un estatuto que sigue insistiendo en agrupar en una sola región a tres comunidades diferentes, con normativas propias en materia de sanidad y que difícilmente logrará pasar los trámites de la Administración para ser aprobado, por su dudosa constitucionalidad.
Un estatuto que quiere atribuir al Colegio la exclusividad de la representación de los dentistas, ignorando a otros colectivos, como sindicatos o asociaciones.
Este, entre otros muchos contenidos, es el estatuto que se aprobó en una Asamblea vacía, con un puñado de votos recogidos con tiempo y medios suficientes para garantizarse el éxito. Los cuatro o cinco que componíamos la oposición y que intentamos, mediante el dialogo y el consenso, llegar a una serie de acuerdos para modificar o mejorar algunos de los contenidos, nos encontramos con todas las puertas cerradas y las bocas tapadas por ese puñado de votos recogidos durante meses.
Nos queda solo el consuelo de saber que, con muchos menos medios y en tan solo cuatro días logramos reunir cien votos delegados, la mitad que ellos, con todo su aparato y todo el tiempo del mundo.
Espero que la próxima Junta que salga de las urnas tenga la posibilidad de consensuar este estatuto de una manera más democrática y podamos mantener así una puerta abierta a la esperanza.
Carlos L. García Álvarez
Presidente de APDENT
|
|