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El Botox es tan peligroso como puede serlo la Aspirina

(NOTA DE PRENSA)

Como Médico Estético, Odontólogo y presidente de la Asociación Profesional de Dentistas, desearía puntualizar algunos aspectos relacionados con el uso médico del botox y las alarmantes noticias aparecidas recientemente en los medios de comunicación.

En primer lugar hay que explicar que el uso de la toxina botulínica es habitual en el medio hospitalario para tratar numerosas afecciones neuromusculares, lo cual demuestra el gran beneficio que aporta.

Que su utilización en Medicina Estética está permitida, con el nombre comercial de Vistabel, únicamente para la corrección de arrugas del entrecejo, en el momento actual.

Que la aplicación de la Toxina Botulínica en Medicina Estética tan solo puede hacerla los médicos adiestrados y con experiencia, tras haber obtenido el correspondiente permiso de su Comunidad Autónoma, que debe autorizar el centro donde se aplica y la farmacia que suministra el producto. El médico autorizado puede, además, tener cualquier especialidad, pudiendo ser dermatólogo, odontólogo o forense, siempre que cumpla el primer requisito de estar colegiado como médico.

Que la toxina botulínica es una neurotoxina que actúa a nivel muscular impidiendo la liberación de acetilcolina y, como consecuencia, la paralización temporal del músculo inyectado, corrigiendo de esta manera las arrugas superficiales o cualquier otra alteración inestética.

Su efecto solo es peligroso si lo aplican manos inexpertas y su mal uso o aplicación por personal no autorizado puede ser peligroso, de la misma manera que lo podría ser la aspirina si está incorrectamente indicada.

Que su introducción accidental en sangre a través de alguna pequeña vena no produce ningún efecto alarmante, ocasionando simplemente algún ligero hematoma, en la mayoría de los casos.

Se ha demostrado hasta la saciedad, con suficiente evidencia científica, siendo además una práctica habitual en los países más desarrollados, que se puede aplicar para la corrección de arrugas de la frente, zona peri orbitaria, arrugas de expresión del tercio medio e inferior de la cara y que puede ser muy útil aplicándolo en el músculo superior del labio (no en el labio, evidentemente) para neutralizar el efecto inestético de la sonrisa gingival, como alternativa a otros tratamientos quirúrgicos e invasivos, que si suponen un mayor riesgo.

El hecho de que, en el momento actual, no esté permitido su uso estético en estas zonas, no quiere decir que sea peligroso, pues está de sobra demostrada su eficacia en todos los países en los que se aplica de manera habitual. Estoy convencido de que esta estricta normativa acabará ampliándose también en nuestro país, para beneficio de todos, siempre que su uso se haga correctamente y lo realicen manos expertas.

Por tanto no veo motivo de alarma por el uso de la toxina botulínica y no deben exagerarse sus excepcionales efectos nocivos, pues son mucho mayores los beneficios que se obtienen, siempre, repito una vez más, que sea convenientemente manipulada y suministrada.

Carlos L. García Álvarez
Presidente de APDENT

 



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