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PLÉTORA PROFESIONAL
El otro día escuché una interesante conversación mientras esperaba la salida del conferenciante, que nos iba a disertar sobre la importancia de la formación continuada en la profesión dental. Dos colegas charlaban en la fila posterior sobre la situación laboral de los dentistas y su futuro. Debían ser primos o familiares, uno con la carrera recién terminada y el otro algo más veterano.
- Esto está cada vez peor, ya hay dentistas hasta debajo de las piedras. Como no se ponga freno vamos a tener que barrer las calles para sobrevivir. La única solución es que las universidades impongan el “numerus clausus”.
- Pero bueno, tu estas pirado o qué. Desde cuando les va a interesar a las universidades el “numerus clausus” ¿No sabes que la mayoría de los licenciados se forman en las privadas? ¿Sabes cuanto cobra por alumno una privada? Puede rondar los diez mil euros al año, como mínimo. Algunas sobrepasan los trescientos alumnos por curso y son cinco años, como mínimo, los que debe cursar cada alumno. Echa cuentas y dime si a una privada le interesa reducir su número de matriculaciones. Es un negocio redondo, porque no paran de tener solicitudes de ingreso. Son muchos cientos de millones de euros los que están en juego.
- Ya, pero es una locura sacar a miles de licenciados cada año sabiendo la saturación actual del mercado. El gobierno debería hacer algo para solucionarlo.
- Y dale, veo que sigues sin comprender la jugada tío. El gobierno está encantado con esta situación. Por un lado la mayoría de los que estudian lo hacen en las privadas, con lo que al Estado le cuesta bien poco esta formación y, por otro, los dentistas trabajan, en su inmensa mayoría, en la sanidad privada y como autónomos, lo que significa muchos ingresos y pocos sueldos públicos. Pero lo mejor de todo es que, cuantos más dentistas salgan al mercado, más competencia entre ellos y más económica resultan las prestaciones que ofrecen. Se socializa la odontología, que llega hasta el último rincón del país y, además a precios asequibles para todos. ¿Qué puede importar si la calidad asistencial baja un poco?
- Entonces tendremos que acudir a los Colegios para que nos den una solución.
- Mira, Javier tu eres tan joven que aún crees en los Reyes Magos, pero con el tiempo, te iras dando cuenta de la realidad que nos rodea. Tu de que crees que viven los Colegios. ¿Quién son los que les mantienen?
- Hombre, ya se que se mantienen de las cuotas que nos cobran…
- Entonces, ¿De verdad crees que les iba a interesar cobrar menos cuotas el año que viene de las que cobran en la actualidad? No tronco, cuantos más colegiados tenga un Colegio, más fuerte será y para ello deben salir muchos licenciados, cada año, de las universidades. Lo que de verdad interesa a los Colegios es perseguir a los intrusos; hacen competencia y no pagan su cuota colegial.
- ¡Pero es que nadie se da cuenta del caos al que nos encaminamos! ¿Que hacen los dentistas mayores y las grandes eminencias de la profesión? ¿No les importa la competencia cada vez mayor y la entrada de franquicias y aseguradoras en el sector?
- Los dentistas que ejercen desde hace más de diez o quince años tienen ya un buen fichero de pacientes y lo único que les interesa es mantenerlos y aumentarlos todo lo posible. Les afecta poco la competencia de un recién licenciado y, solamente las franquicias podrían llegar a molestarles algo. Todos los demás están encantados con la situación. Las eminencias y doctores porque saben que todos los que salen de las facultades van a necesitar realizar un curso de especialización, un master y numerosos causillos de actualización para encontrar un puesto de trabajo. El negocio de los master es impresionante. Multiplica varios miles de euros por cada uno de los recién licenciados que quiere acceder al mercado laboral y comprenderás porqué algunos ganan mucho más impartiéndolos que arreglando las bocas de sus pacientes. Hoy en día todos los dentistas quieren poner implantes y para ello hay que pasar por el aro. Cuantos más licenciados salgan de las universidades mas cursos y master se darán. Y no digamos para las franquicias, que tienen una mano de obra barata y segura. Se puede despedir, sin coste alguno a cualquier dentista y tienen otros diez esperando ocupar ese puesto de trabajo vacante. Están encantados con esta situación.
- Joder, pues si que me estás poniendo bien el panorama - contesta desalentado el joven dentista.
- Pues esto es lo que hay. Bueno, ahora que lo pienso, puedes apuntarte a una asociación de dentistas que creo que se ocupa algo de estos temas. Aunque me temo que no la hace nadie ni puñetero caso. Mira lo mejor es que te apuntes a un master, aunque también tienes la posibilidad de marcharte al extranjero. Tienes trabajo seguro, un buen sueldo y aprendes idiomas.
En ese momento se apagaron las luces y comenzó su disertación, el eminente profesor, sobre las bondades de cursar un master para colocar implantes, con seguridad, a todos los desdentados de España.
CGA 20-9-08
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